Se dice que el slackline nació en el Campamento 4 del Yosemite National Park, un lugar sagrado para los escaladores de todo el mundo.

El problema era que para dar tensión a la cinta siempre hacía falta más de una persona y cierto conocimiento para armar un sistema de polipasto. Algo estaba faltando para llevar este deporte a las plazas, colegios y patios de todo el mundo.

Con sede en Alemania, Gibbon revolucionó al deporte cuando en 2008 lanzó su línea de Slacklines en sets que incluyen un sistema de tensión fácil y cómodo de utilizar.

Durante los últimos años, Gibbon ha marcado la pauta en la innovación y desarrollo de slacklines para principiantes y expertos, dotando a sus cintas de características especiales que beneficiarán tanto a niños como a los más avezados aventureros.